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miércoles, 9 de julio de 2014

[FanFic] Sólo Contigo. Capítulo 1

Sé que no hay comentarios en la introducción, pero tres personas han votado que sí en la encuesta, por lo que supongo que sí quieren esta historia. Pero no lo sé. Por eso necesito que comentéis, para saber si continúo o no.


(1) Tú nombre
(2) Nombre de tu JUMP favorito

Sólo Contigo

Capítulo 1





Llamaban a la puerta de mi pequeño apartamento varias veces. Yo cesé el tecleo en el portátil para girarme extrañada, no esperaba visita. Al sentir los golpes nuevamente me levanté de la silla y me dirigí a la puerta. Me resultaba raro que no llamasen al timbre.

Al abrirla una persona entró como una bala en mi casa.

- ¡Cuéntamelo todo! – exclamó una voz femenina.

Abrí los ojos al darme cuenta de que era Miyuki, una amiga japonesa que había hecho unos meses después de llegar a Japón (llevaba ya seis meses en este país). La conocí el mismo día de la entrevista en la cafetería en la que trabajo, a las dos nos tocó la entrevista en el mismo día. Miyuki era carismática, parlanchina y muy extrovertida. Era… ¿cómo muy occidental? O esa imagen tuve nada más que me habló la primera vez. Cuando llegué al país nipón tenía la sensación de que todas las japonesas eran tranquilas y sumisas. Pero topé con Miyuki, que era como un terremoto. Otro más en este país.

- ¿Qué quieres que te cuente? – pregunté después de cerrar la puerta.

Ella me miró levantando una ceja, seguramente incrédula por la pregunta que le había hecho.

- ¿Cómo que el qué? ¡Pues la cita del otro día, (1)! – elevó un poco la voz.

Se sentó en el pequeño sofá marrón que tenía y me miró con una sonrisa cotilla.

- ¿Cita? ¿Con quién? – no sabía a qué se refería. 

Me senté a su lado girándome para quedar en frente de ella.

- ¿No habías quedado con (2) el sábado pasado? – se notó duda.

Seguramente dudaba al estar yo tan confundida. Abrí los ojos al recordar que sí, efectivamente el sábado había quedado con (2).

- Ah, eso…

- Sí, eso. – respondió algo malhumorada por mi falta de atención.

- A eso no se le puede llamar cita. Sólo somos amigos. – respondí desviando la mirada.

Eso era lo que exteriorizaba, pero el sábado la idea de que eso fuese una cita se me pasó varias veces por la cabeza. Pero sabía que él solamente lo veía como una quedada con su amiga, nada más. 

- Ya, eso díselo a otro que no te conozca.

Yo me levanté para que no viese la incomodidad en mi cara. No me gustaba hablar de este tema, no me gustaba hablar de mis sentimientos. Pero Miyuki me conocía perfectamente y sabía lo que (2) me hacía sentir. No le podía esconder nada.

Me dirigí a la cocina estilo americana que tenía el pequeño apartamento. 

- ¿Quieres té? 

Le enseñé la botella recién sacada de la nevera, era verano y la época de lluvias había terminado. Ahora llegaba el calor y venía fuerte.

- Sí, por favor.

Se abanicó con las manos en un gesto para intensificar la sed que tenía. Yo sonreí ante lo payasa que podía ser a veces.

Serví dos vasos y me dirigí de nuevo al sofá, pasándole el vaso de la que me sentaba. Puse dos posavasos en la mesa para no manchar la mesa.

- Esa es una manía que has cogido de él…

Le miré confusa, ¿a qué manía se refería? 
 
- La de los posavasos, antes no los utilizabas.

Yo miré los objetos mencionados, sonriendo levemente. Tenía razón. (2) siempre que venía a mi casa los utilizaba, por el tema de no manchar una casa que no era la suya. Y ahora cada vez que venía alguien tenía la manía de sacarlos y ponerlos. 

- Supongo que sí. – respondí aún sonriente.

- Pasas mucho tiempo con él. – añadió

Yo sonreí. Sí y por ello me consideraba afortunada. (2) siempre que podía pasaba a verme, aunque había veces que su trabajo no se lo permitía, pero hacía el esfuerzo, que es lo que realmente me importaba. 

- Sí. No me puedo quejar. – dije divertida.

Claro que no podía quejarme, si disfrutaba al completo cada visita que me hacía. Miyuki rió ante mi ocurrencia y seguimos hablando. Le conté que habíamos ido a la cafetería de siempre y luego a dar vueltas por el centro, nada más. Ella se extrañó al notar que no había pasado nada entre nosotros.

- ¿No pasó nada más?

- ¿Qué más querías que pasase? – le pregunté dejando mi vaso ya vacío en la mesa.

- No sé… ¿algún beso? – ella me imitó y dejó el vaso también.

- ¡¿Beso?! – dije alarmada. – ¡Somos amigos! ¿Cómo tengo que decírtelo? ¿En Español? – sonreí.

- Está claro que hay algo entre vosotros… 

- Sí y se llama amistad. – continué yo.

- Ya, sí, claro. ¿Lo que tú sientes es amistad? – preguntó mirándome seriamente.

- Bueno… no. Pero lo que él siente sí es amistad. 

- Eso está por ver. – sonrió ella enseñando sus dientes.


Seguimos hablando toda la tarde de trivialidades, ella contándome qué tal le había ido en la goukon y yo en el trabajo. Reíamos y comíamos porquerías, como siempre que venía a mi casa. Se marchó cuando ya era algo de noche y con pesar la despedí, me divertía mucho cuando la veía. 

Me dejé caer en la cama después de haber cenado y dado un baño. Completamente relajada casi me duermo sin secarme el pelo, fue por eso por lo que desperté. Me lo sequé con el secador y después de volver del baño a la habitación nuevamente, cogí el móvil para ver que tenía un mensaje de él.

“Tengo entradas para este viernes para el parque de atracciones, ¿quieres venir?”

Abrí mis ojos sorprendida. 

“¿Al parque de atracciones?” 

Respondí completamente anonadada. Esta sería la primera vez que iría con (2) a un lugar como ese.

“Sí, vendrán también dos amigos míos. Y ellos dicen que invites a chicas.”

Se rompió la magia de golpe. Ya no estaríamos solos. Me sentí mal al no querer que fuesen sus amigos. Pero también algo más confiada, así no sería tan incómodo y me pondría menos nerviosa.

“Ya te aviso si ellas quieren ir.”

Después de varios mensajes a Miyuki conseguí convencerla y también a Rina, otra compañera de trabajo un año mayor que yo. Avisé a (2) de que sí iríamos.

Me eché en la cama nuevamente, mirando el blanco techo, completamente absorta. Esto sería… ¿cómo una cita grupal? Los nervios afloraron en mi vientre, consiguiendo que el sueño no me entrase hasta altas horas de la madrugada, pensando en lo bien que lo pasaríamos en el parque de atracciones.

Fin del cap1

lunes, 7 de julio de 2014

[Fanfic] Sólo Contigo. Introducción.

¡Holaaa!
Para sellar mi nueva reincorporación he comenzado la loca idea de un fanfic Hetero. He decido poner como un prólogo para que podáis votar la encuesta con mejor opinión ---->
En esta historia habrá dos JUMP favoritos, las que tengáis dos más fácil xD Habrá enrredos amorosos, drama, risas (lo intentaré porque es difícil) y todo lo que mi alocada mente escriba. 
Sé que no es la mejor escritura que hay, pero mejoraré ^^







(2) Nombre de tu JUMP favorito

 

Sólo Contigo

Introducción







Me siento en el banco de siempre, mirando el delicado reloj de pulsera en mi muñeca izquierda. Las siete menos cuarto de la noche. Levanto la mirada observando a la gente pasar, sin hacer mucho ruido al hablar. Escucho las pisadas de los tacones de las mujeres, el murmullo de la gente, a lo lejos una risa.

Cierro los ojos y disfruto de la brisa fría que recorre mi cara, consiguiendo enfriarla por unos segundos. Relajándome los músculos. Y lo agradezco internamente, pues tenía el corazón desbocado y la sangre me recorre frenética el cuerpo, acumulándose en mis mejillas. Por eso mismo agradezco que el leve viento temple mis pómulos.

De repente, sin avisar y asustándome. Unas manos cálidas se posan sobre mis ojos aún cerrados. Pego un saltito sorprendida sobre mi asiento. Abro la boca levemente, asustada al completo. ¿Quién podía ser?

- ¿Quién soy? 

Pone una voz que cree que no seré capaz de distinguir. Sonrío. Sé perfectamente quién es. Reconocería esa voz de todas las formas posibles: por megáfono, por teléfono, distorsionada… 

- (2) – respondo convencida.

Siento bufar detrás de mí y las manos se retiran poco a poco de mi cara. Sonrió porque seguramente estará haciendo un leve puchero por descubrirle a la primera. Pero es algo inevitable en mí, todo mi ser lo reconocería. Incluso si hubiese cincuenta personas entre nosotros podría divisarle perfectamente, ese era mi poder secreto.

- ¿Cómo lo has sabido?

Su tono indignado se nota perfectamente. Yo me giro sonriente enseñando mis dientes, cerrando levemente mis ojos. Él mira hacia otro lado con los brazos cruzados, lo sabía, ese puchero era inconfundible.

- No sabes cambiar tu voz. – respondo sin más. Sonriente admirando su semblante.

- ¿Llevas mucho esperando? 

Yo niego con la cabeza y le vuelvo sonreír. La verdad es que llevaba una hora vagando por las calles, porque estaba nerviosa. Desde que descubrí que lo que me hacía sentir era más allá de lo que una amistad producía, me sentía nerviosa cada vez que quedaba con él. Sabía que no era posible una relación, que él no me vería como nada más que su mejor amiga, pero no podía evitar esas “mariposas” en el estómago.

Él me sonríe y me quedo prendada mirándole, nuevamente consigue revolotear las mariposas con solo un gesto. Le miro de cabeza a pies, siempre me gusta observarle. Sonrío al ver que es fiel a su estilo. Una camiseta blanca con un cuello en V. Pantalones tejanos algo apretados. Una sudadera y sus inseparables vans. Simplemente era él.

Me levanto sujetando el vestido blanco, para que no vuele y se vea más de lo debido. Él me mira y me pongo nuevamente nerviosa. ¿Qué pensará de mi atuendo? Traté de cambiarlo un poco, de verme un poco más guapa. Espero que haya resultado. Que él se haya dado cuenta del cambio. 

El vestido blanco con algo de encaje y con algo de vuelo en la parte de abajo. De manga corta y con un escote redondo, que solamente se ven mis clavículas. De largo llegan cinco dedos más arriba de mis rodillas, no me gusta enseñar mucho. Llevo unas sandalias marrones con algo de tacón. Un pequeño bolso marrón también que llevo cruzado. Y la chaqueta tejana colgada de un brazo. El pelo suelto y nada de maquillaje.

Desvío la mirada incómoda, su examen está durando mucho, más de lo que mi débil corazón puede soportar. Le siento sonreír y elevo mi mirada.

- Te queda bien.

Simplemente esas palabras, solo eso para que mi corazón empiece a correr alocado. Siento mis mejillas arder levemente y giro un poco mi cara para que él no lo note, pero seguramente, él lo sabe. Al igual que yo conozco cada gesto de él, lo mismo pasa al revés.

- ¿Nos vamos? 

Me saca de mis pensamientos y yo simplemente asiento, nuevamente observando esa hermosa sonrisa que me trae locamente enamorada. ¿Algún día podré decírselo?

Fin de la Intro.




¿Qué os ha parecido? ¿Merezco comentario? Si no comentáis... no sé si gusta la historia y por lo tanto no la continuaré. ^^